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Hábitos de belleza travesti (crossdresser, ¡al salón! :))

Cuando era un chaval solía encerrarme horas en el baño (¡no, no solo para eso! ;)) a la hora de ducharme, normalmente no me duchaba casi nunca sino que llenaba la bañera y me tomaba largo tiempo disfrutando del momento (aunque a algunos les pareciera una “mariconada” yo me sentía muy bien y por eso no dejé de hacerlo), en aquella época con eso me bastaba.

Hace ya algunos años que aquello quedó bastante atrás y mi necesidad de librarme del vello corporal que empezó por las piernas ha ido incrementándose y hace ya meses que no puedo mirarme al espejo y ver negras mis axilas o, por ejemplo, no repasarme las ingles para que todo quede “bonito”. Es una necesidad, ya que nadie más que yo gana con el resultado (en estos momentos no hay mujer con la que compartir este tipo de intimidad, como tampoco hay que dar explicaciones del por qué ni por qué no); pero como todo en esto (al menos en mi), va por temporadas, a veces puedo estar meses sin prestarme atención lo mas mínimo pero al final, como siempre, vuelve la necesidad, y últimamente noto que también necesito mostrarme (una faceta exhibicionista que desconocía en mi hasta hace muy pocos años) estoy harto de ocultarme y realmente necesito mostrarme aunque sea en esta pseudo realidad que es internet; este es el resultado de mi último “repaso”.

PD.- Por favor, comentar vuestros hábitos, qué hacéis (o qué no y por qué), ¿os depiláis las cejas, ingles, axilas…?¿os dais cremas o aceites?… no se, todo eso que de manera natural hacen las mujeres para mejorar su aspecto pero que se supone que los hombres no solo no hacen sino que NO TIENEN que hacer; realmente me interesa saber que hacen otros como yo y cómo, el intercambio de ideas nos hace mejores y mas perfectos ;).

Crossdresser de carnaval – ¡Disfrázate de mujer!

“Aprovecha el momento”; en estos días de carnaval aprovecha para lucirte, ponte guapa, calzate esos tacones y luce piernas en estas horas en las que la gente no juzga (al menos como el resto del año)… ¡Incluso puedes pedir prestada ropa y calzado a amigas o amantes sin que te miren raro!, ¡hey, y quien sabe, a lo mejor la noche termina en revolcón lésbico-travesti con esa amiga a la que siempre le habiais hechado el ojo! (si pasa no os olvideis contarlo ;))

Momentos lésbicos

El otro día en el programa de La Sexta “Se lo que hicisteis” pude ver un gran momento lésbico entre la bella Patricia Conde y su compañera Cristina Pedroche.  Se notaba que a Patricia no le hacía mucha gracia tener que pasar por ese sketch, pero, para ser sincero, creo que esa misma vergüenza hace de ese corte algo tan especial y dulce. Aquí lo dejo.

PD.- Es una verdadera pena que en la vida real a chicas como a Patricia nunca le llamemos la más minima atención, y comprendo a veces este sentimiento de las chicas hacia nosotros, pero ojalá algún día llegue a cruzarme con alguna que comparta buenos momentos conmigo (después de todo solo me visto de mujer en la alcoba y eso puede incluso dar algo de “animación” al asunto… y tampoco tengo que vestirme siempre, ¡que soy un hombre!, ¡Patricia llámame! ;))

¡Lo hice!

Después de todo el verano sin hablar vuelvo con energías renovadas y con algún velo menos en la mente. ;)

A principios de verano tenía algunos planes sobre como comenzarlo y como afrontar algunos temores que me venían rondando desde hacía años y al final… ¡lo hice! :D.

Perdón… te preguntaras que qué es lo que hice, pues bien, al final salí a la calle con las piernas totalmente depiladas. Bien es verdad que esto no es del todo cierto pues no estaban depiladas sino rasuradas y que no era la calle sino la playa pero no nos perdamos en la gramática y centrémonos en lo importante que es que ¡lo hice! :D.

Para muchos esto no será un gran paso, ni siquiera un paso, pero para mi que soy súper tímido y que creo que me van a señalar con el dedo cuando voy por la calle ha sido toda una odisea. Para empezar una de las causas por las que no había salido en público así era porque me moría de vergüenza al mostrar mis piernas; no se si sigues mi diario pero físicamente soy mas bien delgado y mis piernas son bastante femeninas por lo que ir por ahí luciéndolas, aunque ha sido siempre un sueño, me daba, por que no decirlo, algo de miedo. El caso es que al empezar el verano y plantearme muy seriamente que es lo que quiero y que no en mi vida y como poder ser feliz llegue a la conclusión que si en mi intimidad me vestía de mujer y para ello me depilaba al salir a la calle no podía coger mi “traje de pelos” y ponérmelo para ocasiones especiales como ir a un medico, a la playa o para hacer deporte, por eso el principio estaba en mostrarme a los mas cercanos, en este caso la familia, y cogí una tarde y sin pensarlo mucho me pase una de esas maquinas de cortar el pelo por las piernas y axilas usando el peine mas corto; al día siguiente íbamos a la playa así que era una excusa tan buena como otra cualquiera para “lucir” mi nuevo bañador. Y ya no había marcha atrás, lo que fuera a ser, que fuese :P.

Las primeras miradas al día siguiente fueron de extrañeza, yo, que nunca había ido así, ¿por que ahora?, pero al final nadie dijo nada, ¡y que demonios! ¿por qué iban a tener que decir nada? ¿no es acaso mi cuerpo? ¿no soy acaso yo el mismo? ¿no soy acaso yo mismo, el que siempre fui?. Todo fue sorprendentemente muy sencillo y eso me animó a llevar a cabo la segunda parte de “mi plan”, parte que al principio no estaba muy seguro de llevar a cabo pero que, animado por la primera experiencia “con público”, no tarde más de una semana en completar.

Elegí para ello el día antes de que la familia se fuese por un día de casa por compromisos que tenían y que sabía que iba a quedarme solo para tener algo de “margen de maniobra”. Para mi todo esto es como un ritual así que prepare el baño, me afeite a conciencia la cara y pase a rasurarme las piernas, fue algo rápido, sin pensar, como se hace al quitarse una tirita.. Al salir de la bañera estaba totalmente rasurado y la sensación, bueno, seguro que la conoces, era única, pero lo que más emoción me daba era que al día siguiente iba a dar ese paso que hace años tenía que haber dado.

Al día siguiente cuando me levanté ya se habían ido todos y estaba solo, después de asearme me quedé desnudo y cogí una toalla y un bañador de esos tipo cullotte que hacía un par de años compre para preparar un momento como este pero que al final, por miedo, no llego pero que ahora se me echaba encima sin remedio, no ganas que tenía yo ya de remediarlo; me dirigí al espejo, me di crema solar por todo el cuerpo prestando especial atención a las piernas y me puse el bañador; ¡era increible!, puesto en mi con esas nuevas piernas libres de vello era otra cosa, todas sus formas se mostraban mucho más definidas y brillantes, este bañador marcaba mucho mas la silueta y formas de lo que recordaba cuando lo compré y si, ¡mis piernas eran femeninas pero iba a ir a la playa así de todas formas, porque me gusta y yo no hago daño a nadie por hacerlo!.

Cogí el coche y fui a una playa que queda un poco mas alejada de casa pero que es bastante mas tranquila y tiene una arena finísima, no me puse pantalones para el trayecto, esta vez ya no tenía nada que ocultar, lo iba a mostrar todo una vez llegara allí :P. Nada más abrir la puerta sentí la brisa en mis piernas y respiré profundo, salí.

 Al ir por el paseo de madera que separa el aparcamiento de la arena de la orilla sentía las distintas ráfagas de viento en mis piernas y me sentía desnudo, a cada paso pensaba en lo natural que hacen esto todas las mujeres y como, con esos bañadores que tapan lo mínimo pueden evitar el sentirse así, desnudas, supuse que porque todos lo vemos como algo natural y por eso no se avergüenzan de mostrarse en bikini y si al mostrar su ropa interior al ir por una calle donde se supone que el vestido es otro. Al llegar a la arena no podía evitar sentirme desnudo pero era una sensación que me gustaba, con ella me dirigí hasta un lugar que me pareció bueno para colocar mi toalla y, con gente a los lados, alejados, si, pero a los lado, me senté y me volví a aplicar crema solar en las piernas.. ¡yo dándome crema en las piernas en público, no me lo creía!. Al terminar me incorporé, dejé mi camiseta con el resto de mis cosas y fui a la orilla.

La sensación ya no fue tan placentera como la del viento, supongo que mis niveles de endorfinas volvían a normalidad al notar que a la gente no le preocupaba lo mas mínimo mi presencia pero al sumergirme completamente y ver a través del agua mis piernas flotar libres me sentí libre. Volví a la toalla, jugué un rato con la arena entre mis piernas y al deshacer el paseo hasta el coche me cruce con una mujer con su hijo, tuve una cierta sensación de miedo a ser juzgado al tener a alguien tan cerca en esta primera experiencia pero al pasar y mirarme no note extrañeza ni prejuicio en su rostro y eso me dejo mas tranquilo y feliz, al fin puedo estar tranquilo sin miedo a nada por la tontería de “cuatro pelos”.

Todavía con las piernas algo mojadas y la piel tensa y suave por el salitre y el frío del agua llegué al coche, subí y volví a casa liberado por dentro. Días más tarde salí igual que entonces pero con gente, entonces tuve alguna que otra mirada de extrañeza pero a nadie se le ocurrió nada mas que alguna bromita sin importancia, un pequeño precio por ir sin miedo donde y cuando quiera.

Bienvenido de nuevo.

La primera vez que… me afeité las piernas (2ª parte)

Pasaron como un par de años hasta que pude completar la idea de poder afeitarme completamente las piernas, estando en casa de mis padres y con actividades del colegio de por medio el riesgo de ser descubierto era algo que me aterraba. ¿Cómo demonios iba yo a explicar que llevaba las piernas afeitadas?, eran mediados de los noventa, los hombres tímidamente empezaban en eso de la depilación, sobre todo si se dedicaban al deporte, pero desde luego esas cosas no las hacían los adolescentes, y menos los delgaduchos imberbes, a no ser, claro… que fueses maricón, ¿eres maricón *****?, porque si no ¿como es que llevas las piernas como una chica?… desde luego era un riesgo que no podía aceptar, yo no soy un chico de muchos amigos y la sola idea de poner en peligro la poca vida social que tenía era algo con lo que no estaba dispuesto a jugar.

Así que pasó el tiempo hasta que me fui a estudiar fuera y a vivir a un colegio mayor (afortunadamente en una habitación individual :)), durante ese tiempo volví a repetir la experiencia de los muslos e incluso fui mas allá llegando a rasurarme los genitales y el ano, lo que inevitablemente me llevo otro paso mas en mi autoconocimiento, pero esa es historia para otro post ;)).

Fuera de casa, sin amigos ni conocidos cerca y con nuevas amistades que no hacían preguntas, solo tuve que esperar a que pasase el tiempo de calor que quedaba y empezase el otoño con su vuelta de la ropa larga y de abrigo :). Personalmente soy muy de preparar las cosas y el día elegido fue uno cualquiera, supongo que seria  de noviembre, en el que no tenía nada más importante que hacer que ocuparme de mi mismo. Preparé un baño decente, al menos todo lo decente que permitía aquella bañera estilo “viejo oeste” (era ridículamente pequeña y cuando te metías del todo no tenias opción a más posición que la fetal, lo bueno era que en esta postura el agua te llegaba casi al cuello y cubría prácticamente todo el cuerpo), coloqué una cuchilla nueva en la maquinilla, la deje en el lavabo, metí mis piernas en el agua sentándome en el borde de la bañera y procedí a afeitarme… he de reconocer que estaba nervioso, llevaba mucho tiempo esperando aquello, y ahí estaba, al fin podía ver cumplido mi sueño a medida que el agua se iba ocupando de recibir el bello del que me desprendía; cuando terminé quite el tapón del desagüe y deje que aquello desapareciese de mi vista para poder contemplar mis nuevas piernas, eran preciosas, muchísimo más que con aquel antiestético pelo de animal… mientras me aclaraba, al pasar mis manos por mi nuevo yo no podía dejar de tocarme, incluso llegue a masturbarme en aquel momento (cosa que no suelo hacer, masturbarse en la bañera, a pesar de que resulte muy erótico, es una de las cosas mas asquerosas que puede hacerse, al final, al mezclarse con el agua, queda todo pringoso y resulta realmente complicado dejarlo todo bien limpio, pero un día es un día, y en aquel momento no estaba yo para pensar en la limpieza;))

Ese mismo fin de semana volvía a casa (solía volver los fines de semana porque no estaba muy lejos y las comunicaciones eran buenas) y recuerdo como si fuese hoy que llegue ha escribir una carta explicando todo lo que sentí en aquel momento, para que quedara de recordatorio de aquel momento tan importante en mi vida… desgraciadamente, y como me ha sucedido en otras ocasiones, terminé deshaciéndome de ella (otra vez por miedo a que alguien pudiese encontrarla y leerla y, sobre todo, por miedo a que no llegasen a comprender la experiencia que allí relataba)… ojalá la conservase y pudiese reproducirla aquí, pero ya solo queda el recuerdo de que una vez existió.

Aquella noche, la noche después de la carta y de un día de emociones y excitación contenida, al irme a la cama me deshice de mi pantalón de pijama, me tape con las mantas y apague la luz… no se si fue por toda la represión de años, por el haber conseguido lo que quería o por la emoción del momento pero mientras disfrutaba de mis piernas esa noche, disfrutando de su tacto y de las sensaciones que me proporcionaban, bueno… tuve una de las mejores erecciones que recuerdo, y también recuerdo que aquella vez no me centre en mis genitales, estaba demasiado ocupado con mis nuevas piernas y seguí con ellas, y me pasó algo que ya nunca más me ha vuelto a suceder, eyaculé sin ni siquiera tocarme, sin ni siquiera tocarme el miembro, se entiende… aunque ahora creo que aquello fue algo más, creo que fue la última vez que he tenido un verdadero orgasmo.

Todas las dudas y miedos de años se desvanecían al compararlos con el placer de ir como quería, aunque fuese ocultándoselo a todo el mundo, y cada vez que hoy me afeito las piernas y he de seguir ocultándolas como en aquellos días, los recuerdo con cariño como aquellos en los que por primera vez hice algo que quería y que me hacia sentir más yo cada vez que la tela interior de mis pantalones rozaban mi piel.

 

 

Nota: Una de las razones por las que comparto estas vivencias es para que si alguien las lee pueda tal vez ver aquí reflejado algo parecido a lo que a el le sucede y cree que es el único bicho raro al que le pasa, y, muy posiblemente se sienta mal o se le pasen cosas raras por la cabeza… tal vez al poder leer lo que a otros nos ha pasado vea que no es así, y que no hay nada malo en conocerse, y aceptarse, y experimentar con lo que uno crea conveniente sin que nadie le diga que eso es solo para las mujeres, o que es pecado, o que es de maricones, o mil estupideces más; por eso, si tu también tienes tu historia, te animo a que la escribas como comentario y a que la compartas con otros… puede que te parezca una tontería pero también puede que estés ayudando a otro a vivir un poco más feliz sabiendo que esto no es lo que muchas veces nos quieren hacer creer, y que el sigue siendo el mismo hombre por mucho que le guste el satén, la seda o la ropa interior de encaje.

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La primera vez que… me afeité las piernas (1ª parte)

Comienzo con este una serie de post en los que contaré mis primeras veces en ciertas vivencias, la mayoría de ellas están relacionadas con el travestismo y la sexualidad pues creo que ambos están indudablemente unidos ya que surgen en nosotros paralelamente a nuestro desarrollo y madurez sexual y se presentan en su mayoría en ese tiempo de cambio de niño a hombre.

Hoy dejaré aquí testimonio escrito de la primera vez que me afeité las piernas aunque para ello no podré usar solo un recuerdo ni podré limitarme a un día en concreto ya que, en mi caso, no fue así, sino que sucedió en distintos días, e incluso, tardé bastante hasta que llegué al afeitado completo.

Si me esfuerzo creo que llego a ver el momento exacto en el que una cuchilla se deslizó por mis piernas, aunque, para ser sincero, aquel paseo de la pequeña hoja por mi piel no fue demasiado largo, apenas unos centímetros… justo encima de la rodilla. ¡Qué memoria! dirás, no te creas, el asunto es que me acuerdo por una pequeña vivencia con mi madre al poco de hacer “aquella locura”, ella tenía que probarme un pantalón que me había comprado y yo, creyendo que aquello que había hecho no se notaba me quite el que llevaba y me fui a probar el otro, estábamos sentados en mi cama y supongo que la luz que entraba por mi ventana y al estar sentado pues, desde donde estaba ella lo notó, ¡anda! dijo, ¡mira que curioso, aquí no te sale pelo!, intente cambiar de conversación como pude y creo que lo conseguí porque no volvió a nombrarlo pero esto me hizo ver que si quería hacer cosas como esta tenia que ser mas precavido.

¿La razón por la que lo hice?, no lo se, pero creo que las motivaciones no eran tanto mis inclinaciones travestis como las ganas que tenía por ver que sentiría y como quedarían mis piernas sin aquel vello que por entonces ya las cubría (tendría unos 16, a lo sumo 17 años), no era mucho pero si el suficiente como para planteármelo, no me sentía muy a gusto con aquello y deseaba probar. Esa idea que me rondaba por la cabeza se materializo un día, como un arrebato, en el cuarto de baño; ¿sabes esos momentos en los que estas sentado en la taza y no sabes que hacer en la espera? pues bien, con aquella idea rondando por mi cabeza desde hacia días, y en aquellos momentos en los que tus ojos recorren el baño, era inevitable, tenia que pasar… mis ojos se fijaron en la cuchilla, pero, ¡no puedo! ¿Como voy a afeitarme las piernas? ¿Y si alguien se diese cuenta? ¿Como iba a explicar eso?… supongo que se me pasaron mil cosas por la cabeza, pero también el momento no era el mismo que hacia un año o dos, en aquellos días había cambiado de instituto y en el nuevo podía llevar la ropa que quisiera, incluso en gimnasia, donde ya no tendría que usar, si no quería, aquellos pantalones cortos de deporte, además, era invierno, todavía quedaban meses de perneras hasta los tobillos, si lo hacia ¿quien se iba a enterar? … mientras sopesaba todos los pros y contras, siempre con el miedo en el cuerpo, supongo que terminaría diciendo que aquello no era posible pero.. ¿y si me quitaba solo un poco, solo para probar?, encima de la rodilla, justo donde termina el muslo no tenia mucho pelo y si, por un casual pasaba algo, no creo que nadie se diese cuenta; las manos se me fueron solas y terminaron dibujando una pequeña calva en esa zona de mi pierna… ¡ya estaba hecho! no había marcha atrás, dejé la cuchilla y mis dedos tocaron la zona en círculos, sintiendo su suavidad, a la vez que mi pierna la sentía también. Fue una sensación increíble. Esto no podía quedar así, tenia que seguir pero no ahora, no podía hacerlo sin pensar en las consecuencias (¡maldita forma de ser mía!).

Después del “incidente” con mi madre supe que tenía que ser mas precavido si quería pasar a mayores, ¿y cual fue mi ocurrencia?, pues simple, me quitaría solo el vello de los muslos, así, si alguien se fijaba en mi al atarme los zapatos, al subirme los calcetines o al estar sentado en clase, si me miraba y algo de aquella zona quedaba al descubierto, todo parecería normal, y yo podría al fin notar la sensación de suavidad que había apenas intuido con mi primer intento.

Fue como la primera vez, sentado en el baño, sin cremas ni agua, en seco, pase la cuchilla varias veces desde la rodilla hasta la ingle por todas las zonas donde había pelo y al terminar pasé mis manos por los muslos, la sensación era como 100 veces mayor que la primera vez, fue algo increíble y al ponerme el pijama la sensación de frescor que sentían mis muslos en aquella zona libre era algo que supe en aquel momento no sería la última vez que lo haría… después vinieron los remordimientos, el miedo a ser descubierto, pero las sensaciones te bloquean y sabes que volverás a hacerlo. (continuará…:)

    Nota: Una de las razones por las que comparto estas vivencias es para que si alguien las lee pueda tal vez ver aquí reflejado algo parecido a lo que a el le sucede y cree que es el único bicho raro al que le pasa, y, muy posiblemente se sienta mal o se le pasen cosas raras por la cabeza… tal vez al poder leer lo que a otros nos ha pasado vea que no es así, y que no hay nada malo en conocerse, y aceptarse, y experimentar con lo que uno crea conveniente sin que nadie le diga que eso es solo para las mujeres, o que es pecado, o que es de maricones, o mil estupideces más; por eso, si tu también tienes tu historia, te animo a que la escribas como comentario y a que la compartas con otros… puede que te parezca una tontería pero también puede que estés ayudando a otro a vivir un poco más feliz sabiendo que esto no es lo que muchas veces nos quieren hacer creer, y que el sigue siendo el mismo hombre por mucho que le guste el satén, la seda o la ropa interior de encaje.

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Mi vida y las mujeres

Que adoro a las mujeres es algo que es obvio… me gusta su figura, su forma de reir, su tono de voz, sus largas piernas y su suave piel, me gustan tanto que desde muy temprana edad ha vivido en mi esa dualidad que consiste en querer imitarlas y querer ser su amante y conquistador. Y la verdad es que ese ha sido uno de mis grandes quebraderos de cabeza y la causa de muchas noches de lloros y amarguras por no verme correspondido.

Siempre sospeche que debía haber algo por lo cual yo, de alguna extraña manera, no resultaba atractivo (en el sentido más amplio del termino) al otro sexo; esto,  dicho aqui y ahora aunque no tan terrible como en mi época de adolescente sigue siendo un problema para mi ya que a ese “poco atractivo” que levanto en ellas he de unirle mi falta de talento a la hora de tratar con ellas… y no es que no sea gracioso, inteligente o hablador sino que noto que hay algo que falta, algo que no hace que consiga lo que otros, siendo desde mi punto de vista tipos con poca gracia, toscos y hasta tontos para mujeres que a veces les dan mil vueltas, consigan llevarserlas “de calle” y ellas vayan tras ellos perdiendo babas (por no decir bragas).

Esto, que supongo que todos hemos vivido alguna vez (quien no conoce al tipico tio inculto, soso, mal aseado y poco hablador al que una noche te cruzas por la calle de tu ciudad con un bellezón super inteligente de la mano al que tu creias gustarle y al verlos te dices … ¿pero cómo? ¡con este!.  Pili, ¿por que demonios saliste con ese berzas?, ¡crei que nuestra conversación de aquella tarde significó algo!… perdón, pero es que todavía le estoy dando vueltas, ¡y eso que ya han pasado sus años! ;P); esto, como iba diciendo, que me olía desde hace bastante tiene su base científica:

Artículo aqui

En ese artículo viene a decir que la mujer cuando está ovulando (yo creo que también cuando no lo está) prefiere a los hombres “hombres”, es decir, con las caracteristicas físicas que atribuimos a los hombres (peludo, guarro, con barba de tres dias y voz de Sabina… vamos el típico que se las folla y luego las deja tiradas para que luego vengas tu, las consueles y, una vez consoladas, regresen otra vez a sus brazos y se las vuelva a follar) …Si es que, ¡hay que joderse!, ¿como coño no se darán cuenta?… Pues, según los científicos por nuestra naturaleza humana, que es muy sabia (y cabrona con los nuestros); menos mal que siempre hay mujeres inteligentes que consiguen sobreponerse a las hormonas y ven más allá de los instintos y valoran lo que de verdad importa… yo al menos tengo la esperanza de toparme con una de ellas, de momento, como con las tapas de los yogures, sigo buscando.