La primera vez que… me afeité las piernas (2ª parte)

Pasaron como un par de años hasta que pude completar la idea de poder afeitarme completamente las piernas, estando en casa de mis padres y con actividades del colegio de por medio el riesgo de ser descubierto era algo que me aterraba. ¿Cómo demonios iba yo a explicar que llevaba las piernas afeitadas?, eran mediados de los noventa, los hombres tímidamente empezaban en eso de la depilación, sobre todo si se dedicaban al deporte, pero desde luego esas cosas no las hacían los adolescentes, y menos los delgaduchos imberbes, a no ser, claro… que fueses maricón, ¿eres maricón *****?, porque si no ¿como es que llevas las piernas como una chica?… desde luego era un riesgo que no podía aceptar, yo no soy un chico de muchos amigos y la sola idea de poner en peligro la poca vida social que tenía era algo con lo que no estaba dispuesto a jugar.

Así que pasó el tiempo hasta que me fui a estudiar fuera y a vivir a un colegio mayor (afortunadamente en una habitación individual :)), durante ese tiempo volví a repetir la experiencia de los muslos e incluso fui mas allá llegando a rasurarme los genitales y el ano, lo que inevitablemente me llevo otro paso mas en mi autoconocimiento, pero esa es historia para otro post ;)).

Fuera de casa, sin amigos ni conocidos cerca y con nuevas amistades que no hacían preguntas, solo tuve que esperar a que pasase el tiempo de calor que quedaba y empezase el otoño con su vuelta de la ropa larga y de abrigo :). Personalmente soy muy de preparar las cosas y el día elegido fue uno cualquiera, supongo que seria  de noviembre, en el que no tenía nada más importante que hacer que ocuparme de mi mismo. Preparé un baño decente, al menos todo lo decente que permitía aquella bañera estilo “viejo oeste” (era ridículamente pequeña y cuando te metías del todo no tenias opción a más posición que la fetal, lo bueno era que en esta postura el agua te llegaba casi al cuello y cubría prácticamente todo el cuerpo), coloqué una cuchilla nueva en la maquinilla, la deje en el lavabo, metí mis piernas en el agua sentándome en el borde de la bañera y procedí a afeitarme… he de reconocer que estaba nervioso, llevaba mucho tiempo esperando aquello, y ahí estaba, al fin podía ver cumplido mi sueño a medida que el agua se iba ocupando de recibir el bello del que me desprendía; cuando terminé quite el tapón del desagüe y deje que aquello desapareciese de mi vista para poder contemplar mis nuevas piernas, eran preciosas, muchísimo más que con aquel antiestético pelo de animal… mientras me aclaraba, al pasar mis manos por mi nuevo yo no podía dejar de tocarme, incluso llegue a masturbarme en aquel momento (cosa que no suelo hacer, masturbarse en la bañera, a pesar de que resulte muy erótico, es una de las cosas mas asquerosas que puede hacerse, al final, al mezclarse con el agua, queda todo pringoso y resulta realmente complicado dejarlo todo bien limpio, pero un día es un día, y en aquel momento no estaba yo para pensar en la limpieza;))

Ese mismo fin de semana volvía a casa (solía volver los fines de semana porque no estaba muy lejos y las comunicaciones eran buenas) y recuerdo como si fuese hoy que llegue ha escribir una carta explicando todo lo que sentí en aquel momento, para que quedara de recordatorio de aquel momento tan importante en mi vida… desgraciadamente, y como me ha sucedido en otras ocasiones, terminé deshaciéndome de ella (otra vez por miedo a que alguien pudiese encontrarla y leerla y, sobre todo, por miedo a que no llegasen a comprender la experiencia que allí relataba)… ojalá la conservase y pudiese reproducirla aquí, pero ya solo queda el recuerdo de que una vez existió.

Aquella noche, la noche después de la carta y de un día de emociones y excitación contenida, al irme a la cama me deshice de mi pantalón de pijama, me tape con las mantas y apague la luz… no se si fue por toda la represión de años, por el haber conseguido lo que quería o por la emoción del momento pero mientras disfrutaba de mis piernas esa noche, disfrutando de su tacto y de las sensaciones que me proporcionaban, bueno… tuve una de las mejores erecciones que recuerdo, y también recuerdo que aquella vez no me centre en mis genitales, estaba demasiado ocupado con mis nuevas piernas y seguí con ellas, y me pasó algo que ya nunca más me ha vuelto a suceder, eyaculé sin ni siquiera tocarme, sin ni siquiera tocarme el miembro, se entiende… aunque ahora creo que aquello fue algo más, creo que fue la última vez que he tenido un verdadero orgasmo.

Todas las dudas y miedos de años se desvanecían al compararlos con el placer de ir como quería, aunque fuese ocultándoselo a todo el mundo, y cada vez que hoy me afeito las piernas y he de seguir ocultándolas como en aquellos días, los recuerdo con cariño como aquellos en los que por primera vez hice algo que quería y que me hacia sentir más yo cada vez que la tela interior de mis pantalones rozaban mi piel.

 

 

Nota: Una de las razones por las que comparto estas vivencias es para que si alguien las lee pueda tal vez ver aquí reflejado algo parecido a lo que a el le sucede y cree que es el único bicho raro al que le pasa, y, muy posiblemente se sienta mal o se le pasen cosas raras por la cabeza… tal vez al poder leer lo que a otros nos ha pasado vea que no es así, y que no hay nada malo en conocerse, y aceptarse, y experimentar con lo que uno crea conveniente sin que nadie le diga que eso es solo para las mujeres, o que es pecado, o que es de maricones, o mil estupideces más; por eso, si tu también tienes tu historia, te animo a que la escribas como comentario y a que la compartas con otros… puede que te parezca una tontería pero también puede que estés ayudando a otro a vivir un poco más feliz sabiendo que esto no es lo que muchas veces nos quieren hacer creer, y que el sigue siendo el mismo hombre por mucho que le guste el satén, la seda o la ropa interior de encaje.

Anímate y comparte tu experiencia en los comentarios :)

4 Responses to “La primera vez que… me afeité las piernas (2ª parte)”


  1. 1 Nena secreta junio 9, 2009 a las 3:13

    me senti tan iddentificado con lo de la afeitada de piernas. sobretodo con esa primera sensacion mezcla de asombro, admiracion y excitacion que se producia al ver nuestros poros uno al lado de otro sin pelos. sin esos horribles pelos que si fuera por mi nunca mas tendria, pero la mierda de la sociedad me impone.

    por suerte con el tiempo deje de afeitarme y comence a depilarme
    es un proceso mas lento y que duele mas, pero es infinitamente mejor a rasurarse.

    no pinchas al otro dia. y podes pasar varios dias seguidos montandote,(poniendote medias, mas que nada en esas piernas divinas) y no te aparece esa sombra horrible de puntitos que pican.
    Yo no se a vos, pero a mi me salian como puntitos rojos. y cuando los pelos de la raya del culo empiezan a salir, pasas dos dias rascandote la entrepierna a cuatro manos.

    Saludos

  2. 2 dulciiisima junio 9, 2009 a las 15:44

    :) … es otro post que tengo pendiente, el dia de la cera ( a ver si encuentro tiempo).
    Lo del picor, en cuanto a pasado un dia, tienes razon, pica una barbaridad, pero no se si te ha pasado que cuando te rasuras mas o menos continuadamente esa sensacion se reduce mucho (lo que no logro evitar es lo de los vellos encarnados, ¡que lata!)

  3. 3 dabiel alejando saldarriaga febrero 2, 2010 a las 5:39

    quiero ser como travestti me enseñan porque yo no puedo ser como soy sentirme como una mujer porfa si me ayudan me encutran a mi correo danysaldarriaga@hotmail.com

  4. 4 gonza diciembre 2, 2010 a las 20:11

    mira yo tengo 22 años soy de peru y al igual q ustedes me comense razurando las piernas es una linda sensacion, yo solo me razuro hasta las rodillas y cuando me pongo un short(A ESCONDIDAS PORQ MI FAMILIA NO SABE LO Q SOY) SE ME VE DIVINA,ME GUSTARIA TERMINAS DE RAZURARME , O DEPOLARME Q CREO Q ES MEJOE XQ LA RAZURA DESPUES PICAN LAS PIERNAS, A OTRA COSA ME GUSTARIA RECIBIR MAS CONSEJITOS ESTE ES MI MAIL SCENCIA_87@HOTMAIL.COM GRACIAS


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